¿Qué hacer con los dibujos y trabajos escolares de nuestros hijos?

Soy madre de gemelos y recuerdo que cuando mis hijos nacieron, guardaba cada foto, cada nota, cada dibujo de la escuela. Era como si necesitara atesorar cada recuerdo de la infancia de mis hijos, como que si no los guardaba, perdía parte de su infancia. Pero, aunque en esa época todavía no ejercía como Organizadora profesional, mi interiorización del orden, me hizo darme cuenta que aunque estos elementos pueden tener un valor sentimental, hay pocas razones para mantenerlos.

En su lugar, lo que hice es escoger los elementos más importantes para mí, no para mis hijos, y almacenarlos en una caja que he destinado a ello, evitando que estos se desborden.

Digo los más importantes para mí, porque es la clave del problema.

Este verano trabajé con una clienta que tenía guardada la historia escolar de sus dos hijos, toda, toda, toda,  desde la infancia hasta empezar la carrera universitaria, eso sí, todo debidamente organizado y clasificado. Carpetas por año con sus dibujos, trabajos y notas. Os podéis imaginar el espacio que ocupaba, inmanejable.

Para ella era un tesoro que guardaba para sus hijos, un gran tesoro, pero lo que no sabía, y que yo ya hace tiempo descubrí, es que en realidad era SU tesoro.

Era de vital importancia conseguir deshacerse de todo esta gran mochila, pero como ya os he comentado otras veces nunca presiono a nadie, para que haga algo que con lo que no se siente cómodo, y este era el caso, para ello, le hice una propuesta: uno de sus hijos, debía irse de casa con su pareja en breve, y le propuse que esa noche fuera a verla y le enseñara su gran tesoro, y ya me contaría …..

Tranquilos el final del capítulo está cerca.

Cuando regresé para continuar mi labor de organización, me encontré con un despacho donde prácticamente habían desaparecido gran parte de las carpetas que en él se guardaban, y no me hizo falta preguntar. El gran tesoro había desaparecido.

Después de enseñarle a su hija todos sus trabajos, pasar un ratito recordando, riendo y hablando, mi clienta le propuso que se llevara todo ese gran tesoro a su casa para cuando quisiera recordar, lo tuviera cerca de ella, y la respuesta fue «no mama ese tesoro es tuyo», lo has guardado tu y para ti es.

Guardamos y guardamos pensando que todo es valioso. Es como si pensáramos que por el hecho de desecharlo dejara de ser importante en nuestra vida, pero en realidad es porque nos cuesta cerrar etapas. Parece que si tenemos con nosotros todos los tesoros de nuestros hijos, los tendremos siempre a nuestro lado, pero debemos aceptar que todo es temporal, y pensar, que aunque lo guardemos todo, el pasado no volverá, los cambios son inevitables.

Cerrar círculos es bueno, nos deja avanzar.

Pero tranquilos, para aquellos que queréis guardar los tesoros de vuestros hijos, en mi próximo post os propondré alguna idea.⠀