¿Tienes tu caja de recuerdos?

Me encantan las cajas de Recuerdos, yo tengo una para mis hijos, son gemelos y por ahora casi todos sus recuerdos los crean juntos, tengo otra para mi marido, una mía y una de familia. Es una caja de un tamaño medio donde en ella voy ubicando todo aquello que considero/an puede ser importante a nivel sentimental y personal.⠀

Pienso que al igual que nuestras otras posesiones, este tipo de objetos necesitan un lugar específico.⠀

Por su propia naturaleza, los recuerdos no son algo que usamos, pero no por ello debemos deshacernos de ellos, ya que muchos nos brindan placer o nos hacen felices al volverlos a ver. Pero, la vida es un viaje en constante evolución, por lo que es comprensible decidir, por ejemplo, que el babero que guardé de mis hijos de cuando nacieron en su caja de recuerdos, no evoque ninguna respuesta emocional para ellos el día que lo vean, y llegará un momento que habré de decidir si es o no importante, o si hay algo de su yo actual que puede ser más interesante guardar.⠀

Por ello, para mi, la caja de recuerdos es una caja en constante evolución. Una vez al año hago la búsqueda del tesoro, saco todo lo que hay en ella y busco las piezas que todavía significan algo. La mayoría de ellas tienen una historia, me aportan una sonrisa o me hacen feliz, pero siempre hay algunos objetos que ya no me hacen sentir nada, que me dejan tibia, y esos son los que seguro acabarán saliendo de ella, para dejar espacio a nuevos recuerdos.⠀

Creo que una o dos cajas para cada uno es suficiente, más, creo que deja de tener sentido, porque cuando hay pilas y pilas de cajas acumuladas en cualquier altillo, trastero o armario imposible de llegar, es probable que nos olvidemos de ellas, y en consecuencia, de todo lo que hemos guardado dentro. Sin embargo, si tenemos una o dos cajas, es probable que las saquemos periódicamente y disfrutemos de su contenido, que ese es su objetivo.⠀

Y si ahora me preguntarais cuál es la caja ideal para guardar nuestros recuerdos, os diría que no existe una única respuesta, pero la caja ideal debería ser:

De fácil acceso

Una caja que se coloca en el fondo de un armario, debajo de un montón de otras cosas, no se usará. Cuando el almacenamiento no es el adecuado es comprensible que simplemente no queremos emprender la molestia de excavar para colocar elementos dentro o para mirar esos «momentos felices» que hay en su interior.

De un tamaño adecuado

Los niños generalmente necesitan cajas más grandes, ya que traen a casa obras de arte gigantes, trofeos voluminosos y piezas de tamaño extraño, pero tampoco deben ser enormes. En mi caso son cajas medianas de este modo limito muy bien lo que en ellas guardo.

Resistentes

Si las queremos guardar en un lugar donde puedan ensuciarse, garaje o trastero deben ser fáciles de limpiar y que eviten que la humedad pueda estropear lo que en ellas hay.

Atractiva, si está a la vista

A veces podemos optar por mantener nuestra caja en un estante, librería u otro espacio público. Cuando esta sea  su ubicación, lo ideal sería buscar una caja que se ajuste a nuestra decoración y que tenga tapa.

Ya tenemos la caja o contenedor ideal, ubicada en un lugar de fácil acceso para todos los miembro de la familia, ahora tocaría el turno de:

  1. Etiquetar cada caja con el nombre del propietario. Esto es útil si se mueve la caja y se olvida de quién son las pertenencias.
  2. Revisar periódicamente los contenidos. Esto no debería ser una tarea, ya que la única razón para guardar recuerdos es mirarlos y disfrutar de los pensamientos positivos. Podemos hacerlo según un calendario (por ejemplo, una vez al año) o simplemente cuando la caja esté llena.


Recuerda, los objetos que nos hacen sentir felices, cuando se cultivan y almacenan adecuadamente, pueden ser una fuente de alegría y una forma maravillosa de preservar recuerdos preciosos.⠀